El año pasado preparé estas recomendaciones y consejos para los amigos que realizaron la Ruta. Este año nos los devuelven con sus mejores deseos. Gracias.
Que Santiago os guíe en el camino que en estas fechas emprendéis, y os permita alcanzar las metas que os habéis fijado, nobles caballeros.
Nobles caballeros, que lo sois, tal vez no por cuna o sí, pero sobre todo porque vuestro corazón es noble, vive Dios, y noble es vuestra intención.
Preparad con detalle vuestra partida, procurando dejar poco a la improvisación que, de todas formas, hará acto de presencia en múltiples ocasiones.
Dejad que vuestros familiares y amigos os despidan con entusiasmo, que este recuerdo os será de utilidad en posteriores momentos de flaqueza.
Que la euforia de los primeros pasos no os impida reservar fuerzas para afrontar las incertidumbres que os acecharán
Que vuestras monturas estén a la altura de sus jinetes pues, sin saberlo, alcanzarán la misma gloria que podáis vosotros obtener. Cuidadlas, mimadlas, liberadlas del polvo del camino y obtened para ellas buen cobijo antes de abandonaros al reposo.
Echareis de menos el lecho de vuestro hogar, pero agradeced el que podáis encontrar y disfrutar cada noche de vuestro itinerario.
Desayunad con entusiasmo, sin que falte el pan, el aceite y la leche, así como alguna pieza de tocino, pues no conoceréis anticipadamente lo que os pueda deparar el día, ni podréis prever cuando realizaréis una nueva comida.
En el camino, entablad conversación con vuestros propios compañeros y con aquellos que de manera educada se unan a vuestra intención. Ello enriquecerá vuestras vivencias y vuestro espíritu
Dad apoyo a quienes en circunstancias puedan requerirlo. La ruta es larga y, tal vez, seáis vosotros los que necesitéis de ayuda en el próximo recodo.
No os dejéis arrastrar a trifulcas y peleas de medio pelo, que no darán más gloria a vuestra misión, pero no rehuyáis el enfrentamiento si vuestros compañeros o vosotros mismos fuerais ofendidos en cualquier circunstancia.
En momentos de flojedad y desánimo evocad a los que os despidieron y esperan veros regresar triunfantes. El sacrificio os hará cada día más fuertes y decididos.
Disfrutad de cada momento que viváis, de cada paisaje, de cada pueblo que atraveséis, de cada cara que observéis y gravadlo todo en vuestra mente. Vuestros hijos y nietos tendrán que acostumbrarse a revivir con vosotros estos recuerdos.
No olvidéis abrazar al Santo y obtener la “Compostela”, que certifique la culminación de vuestra campaña. Al regreso a casa podéis encontrar hombres de poca fe.
Que Dios os guarde, de salud y el coraje necesario para alcanzar vuestra meta.
Un fuerte abrazo.
Alfonso