Coincidimos desayunando con unos cazadores preparados para la acción, que nos recomiendan evitar los primeros kms por camino, ya que coinciden con una vaguada a donde ha ido a parar toda el agua caída en la noche. A pesar de que a las 8,30 comienza nuevamente a llover y tenemos algunas indecisiones, a las 8,45 estamos pedaleando por la Nacional 547. Descenso a la vaguada comentada y ascenso al primer puertecillo mientras calentamos.Cuando nos llama Jorge llevamos 10-11 kms y poco más adelante se nos cruza el Camino, por senderos, que tomaremos a partir de ese momento. Antes, adelantamos a tres bicigrinos que, ya sin fuerzas, suben cada pequeño repecho pié en tierra.
Estamos en la Comarca de “O Pino”. Agua en abundancia, muchas hojas caídas que hacen el recorrido peligroso, pero ánimo no falta. Nos restan unos 36 kms, y la marcha es pausada. Fincas de replantación de pinos y plantaciones de eucaliptus nos flanquean el camino, dando una sensación aún mayor de humedad. También vemos robles de estupendo tamaño. Repechos muy duros en ocasiones.
Cruzamos varias veces, no sin peligro, la carretera general, hasta que somos desviados para bordear las últimas pistas del aeropuerto. Estupendos caminos si no fuera por el agua que acumulan. A partir de este momento nos encontramos a muchos peregrinos a los que saludamos con alegría. Tras el último cruce de la general, iniciamos subidas pronunciadas hacia el “Monte do Gozo”, con un gran monumento en su cima, dedicado al Peregrino y a Juan Pablo II, (por su visita en 1992), y la “Capilla de San Marcos”.
| Límite de Santiago |
Deberíamos poder ver ya la Catedral, pero la niebla ha ido bajando y amenaza lluvia. Es ya en el descenso rápido cuando la lluvia se torna en granizo, que se clava en la cara sin piedad y te impide ver. No nos queda más remedio que guarecemos en el pequeño porche de una nave. Ignacio, que nos acompañaba arriba en el monte, ya ha partido a buscar aparcamiento en Santiago. Somos tres y cada uno pensamos de una forma.
Fernando quiere continuar a toda costa, la adrenalina le recorre todo el cuerpo. Germán, la prudencia personificada, prefiere llamar a Ignacio para que regrese en nuestra búsqueda y yo abogo por esperar a que escampe. Unos largos minutos y el granizo ha parado, no así la lluvia densa, pero decidimos proseguir, el final está muy cerca. El resto del descenso y la subida a la Catedral a través del “Barrio de San Lázaro”, “La Rúa de San Pedro”, “Porta do Camiño” y “Plaza de Cervantes”, lo hacemos sorteando viandantes y coches, cada vez a más ritmo, no se si porque la lluvia nos cala hasta los huesos, o por la ansiedad del final del Camino.
| Monumento en "Monte do Gozo" |
Es ya en la “Plaza do Obradoiro” , a las 13,10 horas y ante la vista de la fachada principal de la Catedral de Santiago, cuando Fernando no puede reprimir un grito salvaje de triunfo y satisfacción, que hace girar la cabeza a cuantos se cubren de la lluvia bajo paraguas y soportales. Estamos muy contentos y cada uno ofrece en silencio su esfuerzo.
Después de recibir “La Compostela”, cambio rápido de ropa en el aparcamiento subterráneo donde tenemos el coche (dando el cante ante niños y jovencitas que ríen al vernos). Nos gustaría permanecer más tiempo en Santiago, comprar algunos recuerdos, pero sabemos el largo camino que nos espera de vuelta a casa. Paramos a comer en “O Tangueiro”, al pie del “Monte do Gozo”, donde nos damos un magnífico homenaje. y ésto, ésto, éstooo es todo amigos.
| Rocky VI |
2 comentarios:
He oido que Alfonso y Fernando les ha gustado tanto el camino que dicen que es probable que repitan,yo desde aqui les animo
Gracias por vuestros ánimos y felicitaciones.
Insisto, cuando publiquéis mensaje como "Anónimo", tenéis que poner vuestro nombre al final para que podamos saber quién nos da ánimos.
Gracias.
Publicar un comentario